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martes, 20 de octubre de 2015

ARQUEOLOGÍA HERÉTICA: LOS GIGANTES EN MESOAMÉRICA

LOS GIGANTES EN MESOAMÉRICA

Y dijieron [los tlaxcaltecas] que les habían dicho sus antecesores que en los tiempos pasados que había allí entre ellos poblados hombres y mujeres muy altos de cuerpos y grandes huesos... Y para que viesen qué tamaños y altos cuerpos tenían trajeron un hueso o zancarrón de uno de ellos, y era muy grueso, el altor tamaño como un hombre de razonable estatura, y aquel zancarrón era desde la rodilla hasta la cadera...


Seres gigantes siempre han sido mencionados en las culturas y las civilizaciones antiguas de todo el mundo, su existencia es una parte clave del folclore y la historia. 

Su presencia y existencia se confirma en los textos religiosos, como en otros textos sagrados antiguos como la biblia y muchos más; sin embargo, por alguna razón misteriosa, los eruditos tradicionales han encontrado que es muy difícil de creer que tales seres existían en el pasado.
Los antiguos historiadores dibujaron escenas del asesinato de un gigante por parte de miembros de la cultura Azteca. Así como en la actualidad nosotros tomaríamos una fotografía o sacaríamos un vídeo, en el pasado esta era la manera de hacer que un relato o un evento perdure en el tiempo, dibujándolo o escribiendo acerca de él. El CODEX Rios o Códice Ríos es un libro de 101 páginas, compuesto de papel europeo y proveniente de la época colonial española. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Vaticana, (Roma) y se conoce también como el Códice Vaticano A, el Codex Vaticanus A, y el Codex Vaticanus 3738.


 Algunos grabados del Códice representan a guerreros aztecas matando y capturando un humanoide gigante perteneciente a una raza llamada Quinametzin.

Quinametzin es un término que refiere a una raza de gigantes en la mitología de Mesoamérica, particularmente entre los pueblos nahuas. En la mitología mexica con la Leyenda de los Soles, los quinametzin fueron la humanidad creada durante el Sol de Lluvia. Su gobernante, de acuerdo con algunas versiones del mito, era Tláloc (López Austin, 1990), a quien le correspondió ser el sol que alumbró durante la tercera época cosmogónica, que concluyó cuando Quetzalcóatl hizo que lloviera fuego y los quinametzin murieron quemados.

A los quinametzin se les atribuía ser los constructores de la ciudad de Teotihuacan y del Tlachihualtépetl sobre el que se levantó el principal templo a la Serpiente Emplumada en Cholula. Los tlaxcaltecas relataban que, en tiempos cercanos a la Conquista española, ellos mismos habían luchado contra los últimos quinametzin.

Francisco Javier Clavijero estudioso del siglo XVIII, estaban convencidos de que los primeros ocupantes de México habían sido seres de estatura superior a lo normal, los humanos después llegados les llamaron Quinametzin Hueytlacame, que significaba enormes hombre deformes ó gigantes monstruosos, dando una coexistencia pacífica con ellos.


 Una evidencia arqueológica de estos gigantes, podría ser las esculturas majestuosas que se encuentran en la ciudad Tolteca de Tula, en el estado de Hidalgo, México, estos enigmáticos gigantes poseen detalles curiosos que han hecho pensar a los ufólogos, que son representaciones de visitantes del espacio; las esculturas muestran una serie de instrumentos que son claramente producto de una tecnología avanzada.

En la mitología mexica se destacan los siguientes gigantes:

Cuauhtémoc, Izcóalt, Izcaqlli y Tenexuche son los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo           en el comienzo del Quinto sol.

Tenoch, gigante fundador de Tenochtitlán.

Ulmécatl, gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.
Mixtécatl, gigante fundador de la Mixteca.

Xicalancatl, gigante fundador de Xicallancatl.

Otómitl, gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.

Xelhua, gigante fundador de Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán,               Cuzcatlán y Teotitlán. El constructor de la Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtépetl.

FUENTES

http://codigooculto.com

Díaz del Castillo, Bernal. Historia de la Conquista de Nueva España. Edición Porrúa. México. 1974. Página 135. Otro cronista, Pedro Mártir tuvo la oportunidad de medir el enorme hueso femoral, corroído por la antigüedad, de un gigante mexicano. En: Gerbi, Antonello. La Naturaleza de las Indias Nuevas. De Cristóbal Colón a Gonzalo Fernández de Oviedo. F.C.E. México. 1978. Página 68

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